¿A quién voy a votar?

Es raro para un periodista decirlo. Pero por distintos motivos tenía ganas de hacerlo. Como esta vez lo tengo muy claro, me pareció una buena oportunidad para contar lo que pienso, independientemente del candidato que reciba mi voto.

Vamos por descarte. En primer lugar, sólo votaría opciones de centro izquierda. Creo que la derecha (en sus versiones conservadoras  y liberales) le hizo mucho daño a este país. Creo en la intervención del Estado en la economía, la separación entre Estado e instituciones religiosas, en las libertades individuales, y en la democracia representativa y separación de poderes. Ni la centro derecha, ni la extrema izquierda garantizan esas cosas. También veo al kirchnerismo muy alejado de la mayoría de esos valores.

Así las cosas, podría votar por el Proyecto Sur de Pino Solanas. Pero como definió un amigo diseñador industrial (y fue más preciso que muchos politólogos), Pino expresa a la centro izquierda nacionalista. Y siento que eso no me representa en muchos niveles: por su postura respecto al mundo, por la manera de ver la economía interna y por algunos patrones culturales que creo que no son del todo correctos.

También podría votar por el Acuerdo Cívico y Social. Acá algunos podrán decir que Carrió “ahora es derecha”. Yo no comparto esa idea. En primer lugar, creo que cuando uno lee la plataforma de ese espacio político, plantea ideas progresistas. Estoy a favor del 80% de los que proponen. Y tildar de derechistas a Margarita Stolbizer o a radicales como Gerardo Morales o Ernesto Sanz me parece un desconocimiento de sus posturas políticas públicas. También acompañan al Acuerdo Cívico -a nivel nacional- el Partido Socialista de Santa Fe, Luis Juez o Norma Morandini que claramente están identificados con la centro izquierda. Es cierto que hay sectores liberales o conservadores que apoyan a este espacio, pero son minoritarios, a mi criterio. De todos modos, algo me hace ruido y tengo miedo de que se reedite la Alianza. Aunque creo que es una exageración decir que es una fuerza de “derecha”, tampoco me ofrece todas las garantías como espacio progresista.

Así, decidí votar por el Partido Socialista, encabezado por Héctor Polino. Creo que representa más fielmente lo que pienso. Algunas de sus propuestas: bajar el IVA, aumentar el impuesto a las ganancias, ingreso ciudadano para la niñez, políticas de género, intervención del Estado en la economía… Pero no lo plantean desde una posición nacionalista, sino que el PS es parte de la Internacional Socialista, espacio que aglutina a los socialismos de España, Alemania, Francia, entre otros.

No creo que Polino entre como diputado. Pero me parece que esta elección es para votar con el corazón y la cabeza, y dejar de lado el lastimoso voto útil.

Veremos qué sale…

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