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¿Cómo será el Congreso 2012?

El kirchnerismo vuelve a dominar la escena y todo indica que volverá a ser “la escribanía” del Poder Ejecutivo.

Por Pablo Winokur (en TN.com.ar)

Entre 2005 y 2009 el Congreso se había ganado el apodo de “la escribanía”: el Poder Ejecutivo mandaba proyectos y el Poder Legislativo sólo los refrendaba sin más discusión y sin cambiar ni una coma. A partir de 2009 todo cambió y el Congreso entró en una etapa de parálisis porque ni oficialismo ni oposición tenían mayorías para imponer sus voluntades. Ahora, el kirchnerismo vuelve a dominar la escena y pareciera que “la escribanía” vuelve a escena.

En apenas unas horas -y casi sin debate- se presentaron los proyectos que Cristina Kirchner pidió para extraordinarias, se conformaron las comisiones, se trataron las propuestas en comisión y se aprobaron en sesión especial: Presupuesto, Emergencia Económica, prórroga de impuestos, Ley de Tierras, cambios al estatuto del peón rural y el proyecto para declarar de interés la producción y distribución de papel para diario.

Todas son iniciativas polémicas que se aprobaron en Diputados sin una sola modificación. Pasaron al Senado y el esquema fue el mismo. Difícilmente los legisladores nuevos que acababan de ingresar puedan aprender los reglamentos de las Cámaras, estudiar los proyectos y aprobarlos en ese tiempo récord.

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Por responsabilidad de unos u otros (cada uno a su turno) el Congreso fue desnaturalizando su rol. ¿Pero será esta la constante en los próximos dos años? Es imposible saberlo. En 2007 se pensaba que el Gobierno estaría muy cómodo en el Congreso, pero se le complicó cuando apareció la resolución 125.

En 2009 se pensaba que la oposición venía por todo, pero no le fue fácil juntar el quórum para imponer sus leyes. Ni una cosa ni la otra se plasmó luego en la práctica.

¿Qué hará la oposición a partir de marzo? ¿Qué pasará con Binner y sus aliados? ¿Cómo jugarán los aliados de Moyano? ¿Qué pasará con el peronismo disidente? ¿Qué reclamarán los gobernadores? ¿Cómo se portará el kirchnerismo clásico? El próximo Congreso todavía no se conformó.

Lo que se vio en estos días fue apenas una respuesta al resultado de las elecciones de octubre. El Parlamento que llegará en marzo contará con una amplia mayoría oficialista pero no necesariamente se repetirá el esquema que se vio en diciembre.

@piedrapome

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¿Cómo se resuelve el problema del Indec?

Uno de los mayores desafíos para el nuevo Congreso liderado por la oposición es lograr la normalización del Instituto Nacional de Estadística y Censo que fue intervenido en 2007 por el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Lograr esa normalización encierra varios desafíos.

El primero es que en estos años ingresaron cientos de nuevos empleados que son leales a la intervención y que podrían jugar en contra de cualquier proceso; el segundo, es que se echaron o reacomodaron a cientos de empleados de carrera que eran los que lograban la excelencia del organismo y garantizaban que existan estadísticas fidedignas.

El tercer tema es cómo reconstruir los datos que no se relevaron en estos años. El último asunto es netamente económico: existen muchos bonistas que tienen indexada parte de la deuda en función de un índice inflacionario. El gobierno aduce que gracias a la intervención se ahorraron millones de pesos en ese concepto. Si las estadísticas se normalizaran y se descubriera que el gobierno efectivamente trampeó los índices, esos bonistas podrían hacerle juicios millonarios al Estado que tal vez le serían imposibles de pagar. Así las cosas, normalizar el Indec no es tarea fácil y existen discrepancias entre la oposición sobre cómo hacerlo.

Para todos los gustos

Existen en el Congreso 30 proyectos que impulsan de una u otra manera poner la lupa sobre las estadísticas durante el kirchnerismo.  Ocho son pedidos de informes sobre alguna información puntual (incluyendo un pedido de audiencia con el ministro de Economía) y cuatro son declaraciones repudiando la intervención. 13 proyectos de ley piden modificaciones legales al organismo para normalizarlo, cesar su intervención o convertirlo en un órgano a cargo del Congreso de la Nación. Tal vez el más osado es uno del diputado Gerardo Milman (Gen – Buenos Aires), que propone convocar a una consulta popular para que la gente se exprese a favor o en contra del cese de la intervención. Sin embargo, las diferencias en el arco opositor hacen complicado avanzar con un proyecto que plantee una reestructuración del organismo. Las diferencias no son insalvables, pero existen y todos saben que no es una tarea fácil.

Los cuatro proyectos que faltan para llegar a los 30 son los que tienen mayor consenso entre la oposición en el Congreso y que incluso tendrían el apoyo de algunos aliados al Gobierno. Se trata de crear una comisión bicameral que investigue el desempeño del Indec durante estos años y determine si hubo o no alteración en las cifras, algo que es un secreto a voces pero que nunca fue demostrado fehacientemente.

De todas las propuestas la que cosecha más adhesiones es una elaborada por Claudio Lozano, con ayuda de trabajadores del Indec, y que cuenta con las firmas de legisladores de casi todos los partidos políticos. Por la UCR lo acompaña Miguel Ángel Giubergia (vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y referente económico del bloque); por el PRO, Christian Gribaudo. También lo firman varios diputados de la Coalición Cívica, del SI, de Proyecto Sur y las legisladoras de Libres del Sur, Cecilia Merchan y Victoria Donda. El socialismo tiene un proyecto muy similar aunque le da menos poderes a la Comisión. Pero veamos de qué se trata la propuesta de Lozano.

¿La ley del consenso?

La Comisión Bicameral que propone Lozano tendría como objetivo “reorganizar y normalizar el funcionamiento del INDEC”. Se establece que el organismo pasaría a depender directamente del Congreso a través de un director nombrado por la misma bicameral. El proyecto permite a la comisión remover a los funcionarios nombrados por decretos, resoluciones, etc., y ordenar la reposición en sus cargos y funciones de todo el personal que fue desplazado, despedido o forzado a renunciar.

Por último ofrece amplias facultades a la Comisión para investigar qué pasó en estos años de la intervención y si hubo o no manipulación de las estadísticas públicas.

El proyecto del socialismo, que Mónica Fein presentó en Diputados y Rubén Giustiniani en el Senado focaliza sobre la investigación de lo que pasó al interior del organismo. “No hay dudas de que la crisis del INDEC supera ampliamente un conflicto gremial en un organismo del Estado. Se trata de una crisis institucional que afecta la producción de estadísticas públicas vitales para toda la sociedad”, sostiene Giustiniani. El último proyecto que propone investigar lo que pasó es de la Coalición Cívica y fue elaborado por Juan Carlos Morán.

Más allá de quiénes sean los autores intelectuales de la medida, se trata de una idea que cosecha amplios respaldos: permitiría analizar a fondo el tema, darle exposición pública, pega en el corazón de uno de los bastiones kirchneristas y permite ganar tiempo para pensar cómo resolver el problema de fondo de las estadísticas. “El problema acá no es de metodología sino de que se trampean los números”, explica la ex directora del Indice de Precios al Consumidor, Cinthia Pok, que fue separada de su cargo por la intervención.

Un organigrama distinto

Más allá de la comisión investigadora -idea que tiene más consenso hoy por hoy porque es más fácil de aplicar que una reforma integral- algunos legisladores también plantean hacer cambios en la conformación del organismo.

El diputado Gerardo Milman (GEN – Bs. As.) presentó un proyecto para que el organismo sea controlado por un ente similar al que aplica la ley de medios. Habría en ese caso una autoridad estadística de ocho miembros: uno del Ejecutivo, tres legisladores, dos representantes de los trabajadores (uno por UPCN y otro por ATE), un director del Consejo Interuniversitario Nacional y uno del Consejo Federal Estadístico, que será un ente que nucleará a todos los Indec provinciales.

La radical Silvana Giudici propuso en el Congreso que el Indec cambie la figura jurídica actual (es un organismo a cargo del ministerio de Economía) por otra que le daría más independencia. Se convertiría, si se aprobara su idea, un “ente de derecho público no estatal con individualidad administrativa y financiera” que sería sujeto a los controles de la Auditoría General de la Nación. El funcionamiento sería similar al que rige actualmente en el PAMI.

La idea de la autarquía es también promovida por el peronismo federal, con Walter Agosto (Santa Fe) a la cabeza. “El INDEC debe mantenerse al margen de los vaivenes socio-políticos, por lo cual se justifica ampliamente que sea un organismo autárquico”, sostiene el legislador. La idea es que esté a cargo de un directorio integrado por un Presidente, un vicepresidente y tres directores. Todos serían designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado de la Nación. Además habría un consejo asesor conformado por representantes de universidades públicas. Un esquema similar de elección de autoridades propone el demócrata Omar de Marchi (PD – Mendoza).

Más cercana al Gobierno -y sin cuestionamientos tan explícitos a la gestión del kirchnerismo- la diputada Silvia Vázquez (Forja – Bs.As), quien propone aumentar los controles cruzados a través de la creación de un Sistema Estadístico Argentino. La idea, entre otras innovaciones, es crear una oficina estadística a cargo del Congreso de la Nación, similar a la oficina de Presupuesto que existe en el Congreso de los Estados Unidos. “Es imprescindible, incorporar a nuestra cultura nacional el concepto de que los datos estadísticos deben ser sagrados y respetarlos más allá de las circunstancias, como si fuera parte de nuestra religión laica”, opina la legisladora. “El aporte que puede realizar el Parlamento será de enorme importancia y atento al carácter representativo del mismo contribuirá a lograr credibilidad en el Sistema Estadístico Argentino y a fortalecer una cultura de colaboración intraestadual que es necesario desarrollar en nuestra sociedad y práctica política”, aclara.

A los numeritos

Como se ve, existen muchas propuestas para reformar el organismo. El Congreso, particularmente la Cámara de Diputados, parece tener la voluntad y los votos para hacerse cargo del tema del Indec. El problema es que cuántos más temas coyunturales aparezcan para resolver más urgente, más se dilatará el tratamiento de este asunto. En ese sentido, todos los legisladores consultados coinciden en que el conflicto por las reservas fue una traba para avanzar con esta cuestión.

La otra coincidencia es que el problema en el Indec no es metodológico sino de números. Así lo indican los trabajadores despedidos o marginados en el organismo. De acuerdo a esta idea, lo que habría que revisar es la forma en que se consiguen, se vuelcan y se procesan los datos que recoge el Indec. Hasta que no se transparente esa información la Argentina no podrá tener un sistema estadístico confiable.

Publicado en revista NCN de abril

Los logros del Gobierno de Cristina

En estos días en que se debate la nueva ley de Radiodifusión (o de medio audiovisuales o como quieran llamarle), muchas personas que se definen como “anti-kirchneristas” me comentaban que pese a sus posiciones políticas, les parece desmedido el tratamiento que los medios hacen al gobierno de Cris. Me decían que estaría bueno, que mechen las cosas negativas con las positivas que seguramente también existen.

Uno a veces accede a noticias que otros no. Y no estoy hablando de tener fuentes calificadas, sino de que -además de leer Clarín- leo diarios oficialistas, páginas web oficiales, etc. Y en función de eso casi que puedo asegurar: este gobierno no tuvo (casi) ninguna buena noticia para anunciar en toda su gestión.

Que quede claro que estamos hablando del Gobierno de Cristina. El de Néstor, en cambio, tiene en su haber la derogación de Obediencia Debida y Punto Final, el impulso al tema de los Derechos Humanos, un aumento de sueldo extraordinario a los docentes (muy superior a la inflación del período), aumentos considerables a los jubilados, llevó la desocupación a un dígito lo cual contribuyó con el descenso de la pobreza, le pagó al Fondo Monetario Internacional, renegoció la deuda externa, mantuvo el superávit fiscal, reformó la Corte Suprema de Justicia que hoy es un organismo intachable, creó junto al Congreso nuevas leyes educativas sancionadas con un relativo consenso, no reprimió los conflictos sociales… Néstor Kirchner dejó, al menos a mi criterio, un país mucho mejor que el que encontró. Cada una de esas cosas a favor, puede ser discutida. Algunos dirán que la renegociación de la deuda no fue buena; otros sostendrán que algunas de las medidas que yo señalo como positivas (ej: no reprimir) son la semilla a algunos problemas que hoy tenemos. Y puede ser o no. En todo caso, no me interesa discutirlo ni conmigo mismo. Son cosas que resultaron positivas para ciertos sectores de la sociedad, independientemente de que uno esté de acuerdo o no.

Veamos ahora qué pasa con el Gobierno de Cristina. Hoy se necesitan indefectiblemente medidas que corrijan el rumbo de algunas cosas que se hicieron mal en los últimos años. Como siempre, de eso se trata dirigir: ir corrigiendo las cosas que están mal. Porque además de las cosas buenas que hizo Néstor, también hizo muchas cosas malas. El problema es que Cristina está gobernando como si esos cuatro años anteriores no hubieran existido. Veamos cuáles pueden ser las buenas noticias.

1) Lanzamiento de un nuevo programa social. Ya no es una buena. Son programas extremadamente focalizados que ayudan a pequeños grupos más o menos necesitados. No hay información clara de cómo acceder a él. Las páginas web de los organismos oficiales sólo anuncian el anuncio (valga la redundancia) pero no explican cómo se implementa ni comentan la marcha del plan.

2) Anuncian la creación de obra pública (autopista, escuela, etc). Tampoco es buena noticia. Ambas gestiones K se caracterizaron por anunciar varias veces el lanzamiento de cada construcción. La buena noticia sería la inauguración. Pero, lamentablemente, eso no pasa. En general todo se lanza y se frena. Basta para eso ver esta nota de Clarín de hoy.

3) Aumento a los jubilados. Después de tantos años de gestión, cualquier aumento es insuficiente. Máximo cuando se usa la caja del Anses para otras cosas. Hoy la plata para aumentar a los jubilados está. Y los incrementos no deberían ser en virtud de un capricho presidencial, sino de una ley sólida que lo ate a los aumentos de sueldos. Hoy la ley existe, pero dejó a los jubilados muy mal parados.

4) Aumentos de sueldos mínimos. Nunca sirven siquiera para compensar la inflación que se oculta y se digita.

5) Creación de subsidios a un sector. Quedó demostrado que los subsidios se manejan por mecanismos tan engorrosos que es casi imposible cobrarlos. Especialmente para los chicos que no tienen estructura jurídica administragtiva para hacerlo. Entonces, como con los planes sociales, otra vez hacen agua. En cambio, sería muy bien recibido una rebaja de impuestos con la consecuente rebaja de subsidios. Por ejemplo, al sector del agro esto le vendría muy bien. Pero acá la lógica pareciera ser tener la plata, para poder tener el control de las situaciones.

Hasta aquí un breve panorama. Noticias que deberían ser buenas, se convierten en neutras por un simple motivo: no son medidas verídicas. Es el Gobierno el que debe generar el impacto suficiente para que los medios publiquen noticias “positivas”. Eso sólo se logrará con un cambio de estilo: planes sociales universales y transparentes, subsidios transparentes, rebaja de impuestos, inauguración de obras públicas (en lugar de anuncios), recomposición del Indec y claridad en los haberes jubilatorios serían algunos de esos pasos para recuperar la credibilidad.

Falta el Senado

Brevemente. Mis cálculos para la votación del Senado respecto a la delegación de facultades

Oficialismo (es decir, a favor): 35

Negativo (es decir, en contra de la prórroga): 32

En duda: 5

Proyectando las votaciones históricas de los legisladores en duda, la votación volvería a quedar 36 a 36. ¿Adivinen quién desempata?

Pero todavía falta. ¿Quiénes serían los dudosos?

  • La chubutense Silvia Giusti (responde a Das Neves).
  • Rubén Marín (es un poco autónomo y votó contra la 125. Pero como termina su mandato, tal vez quiera que lo coloquen en alguna embajada a partir del 10 de diciembre)
  • Teresita Quintela (votó contra la 125 y suele mostrar signos de independencia)
  • Ramón Saadi (votó a favor de la 125 pero no se banca más a los Kirchner).
  • Roberto Urquía (votó contra la 125 y no parece ser un momento para estar a favor de una herramienta que le permite al Ejecutivo imponer retenciones).

Esto tenemos hasta ahora. Que conste que todavía ni empezaron los debates.

Hasta luego

Repudio a ataque antisemita

Ya hablaremos de esto cuando tenga un poco de tiempo. Pero para empezar con el tema celebro este proyecto del Senador Cabanchik. Copio abajo el comunicado de prensa

“El senador nacional Samuel Cabanchik (Coalición Cívica), mediante un Proyecto de Declaración, manifestó su más enérgico repudio por el ataque antisemita perpetrado por un grupo de manifestantes en el acto que se llevó a cabo el domingo próximo pasado en conmemoración del 61° aniversario de la creación del estado de Israel.

Con relación a la inexplicable agresión que se produjo frente a la Legislatura porteña, el doctor Cabanchik pidió que “este delito no quede impune y haya un pronto esclarecimiento. Es fundamental evitar que se reiteren en el futuro actos semejantes. Definitivamente en la Argentina se debe desterrar todo tipo de discriminación, que en los últimos tiempos se ha incrementado de modo preocupante”.

Por otra parte, legislador por la ciudad autónoma de Buenos Aires exigió que “Aníbal Fernández y Mauricio Macri dejen de cruzar acusaciones y se hagan responsables del deficiente operativo de seguridad, que permitió el accionar vandálico de este grupo agresor, cuyo crecimiento se generó al amparo de políticas pseudo-asistenciales promovidas por el ejecutivo nacional”.