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Ta-te-ti en las encuestas

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Ahora parece que Ricardo Alfonsín da bien en las encuestas, que tiene buena imagen. Y todos los políticos salen como locas a apalancar su candidatura. Esto es un blog, y me gustaría tener el tiempo para dar sustento bibliográfico a lo que digo. Pero no tengo tiempo, así que voy a tirar un par de impresiones sueltas, muchas de ellas documentadas con investigaciones que no voy a buscar en el estante de arriba de mi biblioteca.

Las encuestas de opinión son una técnica probada. Si están bien hechas, difícilmente fallen. El problema es que parte de la técnica requiere que se consulte sobre aspectos relevantes para los encuestados. Es decir, si dos días antes de una elección presidencial preguntamos a quién van a votar, seguramente el resultado de la encuesta se aproxime al resultado de la elección. Ahora, si la encuesta es sobre temas que el encuestado no se pregunta, vamos a obtener resultados disparatados. ¿Preferís lo dulce o lo salado? ¿Helado de limón o de kiwi? ¿China o Japón?

En 2005 me tocó cursar una materia llamada Opinión Pública. Para el trabajo final había que contestar una serie de preguntas en base a los datos de una encuesta real realizada días antes de la elección legislativa de ese año. Una de las preguntas era: "¿A quién votó como presidente en 2003?". Era el año que Menem sacó el 25% de los votos y Kirchner el 22%. Debieron haber ido a un ballotage, pero Menem se bajó y Kirchner quedó consagrado presidente. Sin embargo, aunque Kirchner sacó el 22% de los votos, la encuesta (de 2005) decía que más del 50% de la gente lo había votado en 2003 y apenas el 10% a Menem. O hubo fraude electoral en 2003 o la gente no se acuerda a quién votó…

Estamos en tiempos en que -lamentablemente- la política no ocupa un lugar central en los saberes de la gente. La mayoría de mis amigos y familiares (clase media ilustrada) no puede nombrar más de 10 dirigentes políticos. Da lo mismo que les pregunten en una encuesta sobre la imagen que tienen de Ernesto Sanz, Gerardo Morales, el ratón Mickey o Tribilin… todos son para ellos personajes inventados. Imposible hablar sobre si les caen bien o mal.

En cambio Alfonsín existe. Quedó asociado a todos los supuestos atributos del ex presidente, su padre. Difícilmente mis amigos puedan decir que no lo conocen y seguramente todos lo mencionarán positivamente. Ahora bien, si se les pregunta cuál es su nombre de pila, la mayoría contestará "Raúl" o que no se acuerda.

Los dirigentes políticos deberían tomar nota de esta situación. Las encuestas a esta altura del partido no existen porque a nadie le importa la imagen positiva o negativa de los políticos. Deberían dedicarse entonces a posicionarse, a pensar planes de gobierno, darle propuestas a la gente, e intentar llevar medidas al Congreso (y hacerlas realidad). Todo lo demás, es TA-TE-TI.
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Una síntesis de la conmemoración de ayer

En general las columnas de opinión que salen en Clarín me parecen pobres… casi como que no dicen nada. Pero me parece que la columna de Ricardo Roa , sintetiza perfecto lo que pasó ayer con los actos de conmemoración al último golpe de Estado en la Argentina.

"Esta recordación merecía una convocatoria sin sectarismos ni intentos oficiales por apropiarse de la memoria". (…) Y en el día de la memoria, Cristina se olvidó del histórico juicio a las Juntas Militares, que se llevó adelante en las peores condiciones. Debe ser por esa mezquina costumbre K de que todo empieza cuando llegaron ellos".

El editorial se llama La Memoria Mezquina. Y me sentí profundamente identificado. Otra vez, los que no coincidimos con su gobierno somos lo peor de la derecha y queremos que vuelva Videla. ¡Qué triste!

Lo atamo con alambre, lo atamo

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Ahora Chiche Duhalde dice que la oposición está atada con alfileres. El argumento fue similar al que usó el oficialismo hace unas semanas. “No pueden tener mayoría en las comisiones porque no son un grupo sino varios”. Son afirmaciones (o chicanas) sin sentido, de un lado o del otro.

Nunca escuché a Lula quejarse por tener que gobernar con un parlamento adverso y atomizado. O si lo hizo, no fue en los términos que protesta el gobierno argentino. En el parlamento brasileño hay 20 grupos parlamentarios y de 513 diputados sólo 83 son del Partido de los Trabajadores de Lula. Y así fue todo su mandato. Todos los que no pertenecen al PT son de otras fuerzas políticas. Pero, al igual que en la Argentina actual, no hay una fuerza opositora mayoritaria. Así, las alianzas van girando y muchas fuerzas son aliadas al gobierno, otras son opositoras y cada tema va necesitando nuevos consensos.

Lo mismo se puede replicar en España, donde hay 6 fuerzas parlamentarias. SI bien el socialismo tiene mayoría, basta que el Partido Popular se junte con el resto para obstruir cualquier medida gubernamental. En Italia, como siempre, el conflicto es aún mayor. Hay 11 bancadas y 5 legisladores que no integran ningún bloque. También es un esfuerzo ponerse de acuerdo.

El error en la Argentina es creer que “la” oposición puede actuar como un bloque político único. Eso no existe ni es deseable. Lo interesante es que cada fuerza política vote de acuerdo a sus convicciones y promesas de campaña. También puede hacerlo de acuerdo a sanos intereses (sin contar los intereses no sanos). Así, en cada tema, unos y otros deberán negociar, pensar estrategias y llegar a votaciones que serán siempre muy parejas.

No es malo ni para unos ni para otros que la oposición esté atomizado. Pero se debe ser claro frente a la sociedad. En el Parlamento cada uno debe atender a su juego.

Promesas…

Dijeron que era para eficientizar la Justicia. Que no iba a servir para controlarla. Hoy, a tres años del cambio al Consejo de la Magistratura (el órgano que elige y remueve a los jueces) quedó demostrada la realidad. El Gobierno usa su mayoría en el Consejo para apretar a los jueces.

Dijeron que estatizaban las AFJP para cuidar la plata de los jubilados. La oposición advertía que se usaría ese dinero para pagar cuentas corrientes. El Gobierno decía que no. Quedó demostrado que se está usando esa guita para cualquier verdura. Probablemente, los jubilados hayan pagado con el dinero del Anses parte de la campaña de este año.

¿Por qué no van a usar esta nueva ley -que tiene muchísimos puntos buenos- para controlar a los medios?

Lo que más me gusta de esta ley es el artículo 40°. Es hasta bizarro.

Dice  así: “La autoridad de aplicación deberá en forma bianual, y en virtud de la aplicación de las nuevas tecnologías, revisar las reglas establecidas en el artículo 38 y 39 (la asignación de licencias) con el objeto de resguardar la competencia, el interés público, y promover el pluralismo y el desempeño de los prestadores de la actividad, preservando los derechos de los titulares de licencias o autorizaciones al momento de la revisión”

Las negritas son mías. ¿Qué es resguardar el interés público y promover el pluralismo? ¿Quién decide eso? ¿Alcanza con que el gobierno prometa que no va a perseguir a los medios? Esta redacción preocupa, aún cuando haya otros 169 artículos que puedan ser positivos.

Ecuador y Argentina, ¿un espejo?

Me sorprende leer en el blog de mi amigo Galo Sosa, las similitudes entre Argentina y Ecuador. Especialmente, llama la atención que allí también se decidieron tocar los índices estadísticos. Leemos:

A pesar de que el gobierno de la “Revolución Ciudadana” se jacta de no haber dado paquetazos y de ampliar bonos para el desarrollo de los pobres; lo que no dice es que todo es más caro cada día. Pese a ello, el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) maneja cifras bajísimas de inflación. Pero los altos costos pasan desapercibidos por los funcionarios del gobierno y más en sus cadenas sabatinas.


La hora de los planes universales. Adelanto de mi columna en DEF

El Congreso podría debatir en los próximos meses el tema más importante de los últimos 20 años. No se trata de la Ley de Radiodifusión, que les importa a unos pocos, sino del debate por el Ingreso Universal para la Niñez, un proyecto que hace años vienen impulsando distintas fuerzas políticas.

La idea es que cada madre de cualquier clase social o poder adquisitivo reciba un subsidio fijo por cada hijo menor de 18 años, para ayudar en su alimentación. El monto varía según los proyectos entre los 125 y 250 pesos; la única condición para cobrarlo es presentar un certificado de salud y de escolaridad del menor.

Pero, ¿por qué el hijo de una persona rica debería cobrar también? Porque de esta manera se transparenta el sistema. Si todos cobramos, nadie tiene que presentar certificado de pobreza, ni hacer trámites engorrosos, ni deberle favores a ningún puntero político. Con esto, se termina la pobreza, el clientelismo y la discriminación a los pobres. Por otro lado, con una pequeña modificación al impuesto a las ganancias, se puede hacer que los que más tienen terminen devolviendo el subsidio.

¿De dónde se sacarán los fondos en un país cuyos recursos no abundan? Cada proyecto plantea algo diferente. La Coalición Cívica habla de eliminar el resto de los planes sociales, que ya no serán necesarios. Claudio Lozano señala que se podrían ajustar algunas promociones industriales, eliminar subsidios o incluso usar las reservas del Banco Central; si se usan para pagar deuda, ¿por qué no, para la deuda social? El socialismo propone usar el 10% de los fondos de las AFJPs reestatizadas. Y casi todos hablan de gravar la renta financiera.

En síntesis, el dinero está. Lo que se necesita es la voluntad política de implementar un programa que puede significar una bisagra en la historia de la Argentina.